Cómo saber lo que quieres: El fin de los "palos de ciego" en el Coaching
Llevo tres décadas escuchando lo mismo en mi despacho: "Jose, es que quiero ser feliz", "quiero tener éxito", "quiero cumplir mis sueños". Suena muy bien en una taza de desayuno o en un post de autoayuda barata, pero en el mundo real, en el que nos levantamos a entrenar a las seis de la mañana y bajamos al barro con los clientes, eso no significa absolutamente nada.
Saber lo que uno quiere parece una obviedad, pero es la pregunta más difícil que te voy a hacer jamás. La mayoría de la gente no tiene objetivos; tiene deseos vagos, nubes de humo que se disipan en cuanto aparece el primer obstáculo serio. Como profesional del Coaching, te digo que si no tienes un destino grabado a fuego en el GPS, no estás recorriendo un camino, simplemente estás dando vueltas por el parking.
La gran mentira de la claridad inmediata
Nos han vendido que la vocación o los objetivos son algo que "se siente", una especie de iluminación divina que te golpea mientras tomas un café frente al Cantábrico. Mentira. La claridad no es un sentimiento, es el resultado de un trabajo de ingeniería mental.
A menudo, cuando pregunto a alguien qué quiere conseguir en sus próximas diez
"Si no sabes hacia qué puerto navegas, ningún viento es favorable". — Séneca
El coste de la brújula averiada
Hay una diferencia abismal entre tener fracasos y cometer errores de trayectoria. Yo mismo, en mis años de entrenamiento con pesas, he fallado levantamientos. Eso es parte del juego; el músculo aprende del fallo. Pero si mi objetivo es ganar fuerza y me paso el día haciendo cardio porque "me apetece", no estoy fallando, estoy cometiendo un error de base. Estoy en el mapa equivocado.
En el Coaching, dar "palos de ciego" es la forma más rápida de quemar tu motivación. La frustración no suele venir de la dificultad de la tarea, sino de la sospecha interna de que lo que estás haciendo no sirve para nada. Si no tienes claro a dónde vas, te conviertes en un títere de las circunstancias o, peor aún, de las expectativas de los demás.
Auditoría existencial: El método de los 50 deseos
Vamos a dejar la teoría a un lado y a ensuciarnos las manos. Si quieres
El ejercicio es simple y brutal a la vez: escribe 50 cosas que quieras hacer, tener o ser.
¿Te parecen muchas? Ese es precisamente el punto. Las primeras diez son las típicas: dinero, salud, viajar... pura inercia social. A partir de la número 30 es donde empieza la verdad. Ahí es donde el ruido se apaga y aparece lo que realmente te mueve las tripas. No te detengas hasta llegar a las 50. Es tu vida la que está en juego, así que deja de poner excusas sobre el tiempo.
Del 1 al 11: La jerarquía del compromiso
Una vez que tengas ese listado, toca hacer de juez implacable. Ponle una nota del 1 al 10 según su importancia real para ti hoy, no para el "tú" de hace cinco años o para lo que tu pareja espera de ti.
Ahora, busca los dieces. Míralos fijamente. Con el corazón en la mano, a aquellos que realmente te quiten el sueño, a los que te harían saltar de la cama un lunes de lluvia en Asturias, ponles un 11. Esa es tu zona de prioridad absoluta.
Ordena tu lista del 11 al 0. Este proceso de
El choque con la realidad: ¿Dónde está tu esfuerzo?
Aquí es donde la ironía entra en escena. Coge tus tres objetivos ganadores y mira lo que has hecho en la última semana. ¿Coinciden?
Si tu objetivo número uno es
"No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho". — Séneca
El miedo como único impedimento real
Muchos, al ver que su vida no coincide con sus tres deseos principales, sienten pánico. Es normal. El miedo es el guardián de la zona de confort. Pero como suelo decir en mis formaciones, el miedo es solo un indicador de que el objetivo merece la pena.
Cambiar el rumbo requiere
Entrenamiento mental para la claridad diaria
Saber lo que quieres no es algo que haces una vez y te olvidas. Es como el gimnasio: si dejas de entrenar, pierdes el tono. La claridad requiere mantenimiento.
Revisión semanal: Mira tus tres objetivos cada domingo.
Ajuste de carga: Si un objetivo ya no vibra contigo, bájalo de la lista y sube otro. No seas esclavo de un papel si tu realidad ha cambiado.
Acción masiva: Un pequeño paso en la dirección correcta vale más que cien planes perfectos en el cajón.
Tanto si trabajamos de forma presencial en mis sesiones en Asturias como si lo hacemos vía Online, mi enfoque siempre será el mismo: menos filosofía barata y más resultados tangibles. La vida es demasiado corta para vivirla por accidente.
"La felicidad no es algo que ya esté hecho. Viene de tus propias acciones". — Aristóteles
El Embudo de la Claridad (Diagrama Conceptual)
Lectura recomendada: Encontrar el camino correcto
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