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Tengo que elegir entre dos personas... ¿qué hago?

mujer en una encrucijada emocional reflexionando sobre una decisión difícil entre dos personas.



¿Atrapado entre dos personas? Olvida las listas de pros y contras. Aprende a decidir con claridad y criterio desde el coaching estratégico.

¿A quién elijo? El dilema de las dos personas y cómo decidir sin volverte loco


Si estás leyendo esto, es probable que tengas el estómago hecho un nudo y la cabeza parezca una lavadora en modo centrifugado. No te sientas especial; tener que elegir entre dos personas es una de las situaciones más comunes —y a la vez más tortuosas— que enfrentamos los seres humanos. Y no me refiero a decidir entre quién te cae mejor para ir al cine, sino a esas encrucijadas que te quitan el sueño: dos amistades que se han vuelto incompatibles, dos socios para un proyecto en Asturias o, el clásico por excelencia, dos posibles relaciones sentimentales.

Como profesional del Coaching con tres décadas pateando calles y escuchando historias en mi despacho, te diré algo de entrada: la parálisis por análisis es tu peor enemiga. El miedo a equivocarte te está robando la vida. En este artículo vamos a bajar al barro. Olvida las teorías de salón y los consejos de "sigue a tu corazón" (que suele estar más perdido que tú ahora mismo). Vamos a aplicar estrategia pura para que tomes una decisión y, lo más importante, puedas vivir con ella.

El mito de la elección perfecta

Vivimos en una sociedad que nos ha vendido la moto de que siempre hay una "opción correcta" y que, si buscamos lo suficiente, encontraremos una señal divina que nos diga qué camino tomar. Siento pincharte el globo, pero en el mundo real, cada elección implica una pérdida. Como decía Jean-Paul Sartre: "El hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, él es responsable de todo lo que hace".

Cuando tienes que elegir entre dos personas, no estás buscando la perfección. Estás buscando la coherencia con quien eres hoy y con quien quieres ser mañana. El problema es que solemos abordar este dilema desde el miedo: miedo a arrepentirse, miedo a herir, miedo a quedarse solo. Y el miedo es un pésimo asesor de marketing.

¿Por qué las listas de "pros y contras" suelen ser una pérdida de tiempo?

Lo primero que te dicen los manuales de autoayuda baratos es que cojas un papel y anotes las virtudes y defectos de cada uno. Es un método clásico, sí, pero tiene una trampa mortal: el autoengaño.

Cuando estamos en medio de un torbellino emocional, nuestra objetividad brilla por su ausencia. Si hoy te sientes más inclinado hacia la Persona A, tu cerebro mágicamente encontrará más "pros" para ella y convertirá sus defectos en "pequeñas excentricidades adorables". En cambio, a la Persona B le pondrás puntos negativos hasta por la forma en que parpadea.

Para que una lista funcione, primero deberías aprender a conocerte a ti mismo. Si no sabes qué valores son innegociables para ti, la lista será solo un reflejo de tu estado de ánimo de ese martes por la mañana. En mis sesiones, tanto presenciales como online, veo constantemente cómo la gente intenta racionalizar emociones que no comprende. Y ahí es donde el coaching estratégico entra para poner orden en el caos.

El error de consultar a todo el mundo (y por qué tus amigos no te ayudan)

Cuando no sabemos qué hacer, nos convertimos en recolectores de opiniones. Le preguntamos a la madre, al mejor amigo, al compañero de gimnasio y, si nos descuidamos, hasta al que nos vende el periódico.

¿El resultado? Un ruido mental ensordecedor. Tus amigos te darán consejos basados en sus miedos, en sus experiencias pasadas y en lo que ellos harían si fueran tú. Pero ellos no son tú. Ellos no tienen que vivir con las consecuencias de la decisión ni conocen los matices de lo que sientes cuando estás a solas con esas personas.

Escuchar a los demás suele ser una forma elegante de procrastinar la responsabilidad de elegir. Al final, tomar decisiones es un acto de soberanía personal que nadie puede hacer por ti.

El método radical: El precipicio mental

Si los sentimientos te impiden ver la realidad, vamos a jugar a su mismo juego pero subiendo la apuesta. Si la lógica falla, apliquemos una sobredosis de emoción controlada. Este es un ejercicio de visualización que utilizo a menudo y que, aunque parezca brutal, es de una claridad meridiana.

Cierra los ojos. Imagina un precipicio real, de esos que dan vértigo solo de pensarlos. Ahora, visualiza a esas dos personas colgadas de una barra sobre el vacío. Sus manos resbalan, no aguantan más el peso y el dolor es insoportable. Solo puedes salvar a una. No hay trucos, no hay helicópteros de rescate de última hora. Solo tu brazo extendido hacia uno de los dos.

¿A quién vas a buscar primero?

En ese milisegundo de simulación extrema, tu cerebro deja de lado las tonterías, las convenciones sociales y lo que "deberías" hacer. Tu instinto de supervivencia emocional toma el mando y te señala quién es realmente importante para ti en este momento de tu vida. La persona a la que salvas en tu mente es la que, en el fondo de tu ser, ya has elegido.

La importancia del autoconocimiento: ¿Qué quieres tú?

Aristóteles dejó escrito: "Conocerse a uno mismo es el principio de toda sabiduría". Y tenía razón el griego, porque la mayoría de los dilemas entre dos personas no tratan realmente sobre ellos, sino sobre ti.

¿Qué estás buscando? A veces elegimos a la Persona A porque nos da seguridad, pero nos aburre mortalmente. Y nos sentimos atraídos por la Persona B porque es una montaña rusa de adrenalina, aunque sabemos que nos va a dejar el corazón hecho trizas. El dilema no es A o B, el dilema es: ¿Prefiero la paz o el caos? ¿Prefiero el crecimiento o la comodidad?

Sin unas habilidades sociales sólidas y una gestión emocional clara, siempre estarás a merced de lo que los demás te ofrecen, en lugar de ser tú quien elige qué entra en su vida.

La opción de "quedarse con los dos": ¿Realidad o cobardía?

Mencioné antes que quedarse con ambos es una opción válida, pero seamos honestos: suele ser un parche temporal. Salvo que estés en una estructura de relaciones abierta y consensuada por todas las partes (lo cual complica la logística exponencialmente), intentar mantener las dos opciones suele ser una forma de no querer renunciar a nada.

Y la vida, amigo mío, va de renunciar. Elegir un camino significa dejar de caminar por el otro. Si intentas caminar por dos senderos a la vez, lo único que vas a conseguir es acabar despatarrado y con una lesión de aductores que ni la mejor rehabilitación en Asturias te va a curar pronto.

Para avanzar, hay que soltar lastre. Como decía Séneca: "No hay viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige". Si no eliges tú, la vida acabará eligiendo por ti, y te aseguro que la vida no suele ser muy sutil ni muy amable cuando toma decisiones por omisión.

El papel del Coaching Estratégico en la toma de decisiones

A diferencia de la psicología clínica, que puede pasarse años analizando por qué tu abuelo no te dejaba jugar con la pelota, el coaching se enfoca en el cómo. ¿Cómo salimos de este bucle? ¿Cómo gestionamos el impacto de esta elección?

En mis sesiones, trabajamos para que esa "frialdad" necesaria de la que hablábamos al principio no sea falta de corazón, sino exceso de lucidez. Se trata de desarrollar una comunicación efectiva tanto con los demás como contigo mismo.

A veces, la persona que crees que "necesitas" es simplemente un reflejo de tus carencias. Otras veces, la persona de la que quieres huir es la que más te está ayudando a crecer. Separar el grano de la paja requiere un ojo veterano que no se deje engañar por tus propias excusas.

Conclusión: El día después de elegir

Una vez que tomas la decisión (y créeme, la vas a tomar), vendrá el fantasma del "qué habría pasado si...". Es normal. Es parte del proceso humano de duelo por la opción descartada. Pero no confundas la nostalgia con el arrepentimiento.

Si has hecho el trabajo de introspección, si has pasado por el precipicio mental y has sido honesto con tus valores, la decisión será sólida. No busques que sea indolora, busca que sea auténtica. Al final del día, la única persona con la que tienes que convivir obligatoriamente durante el resto de tus días es contigo mismo. Asegúrate de que esa persona respeta la elección que has hecho.

Si sientes que el nudo en el estómago es demasiado fuerte y que las paredes se te echan encima, quizás es el momento de dejar de darle vueltas tú solo. A veces, una mirada externa y experimentada es lo único que separa el bloqueo total de la libertad de acción. No esperes a que el precipicio sea real para aprender a elegir.


Lectura recomendada: "Relaciones a prueba de test"

Si necesitas poner orden a todo este ruido mental y trazar una estrategia clara, quizá lo que te hace falta es una Sesión de Claridad y Estrategia para dejar de dar palos de ciego.


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Si después de este ejercicio sigues dándole vueltas a cómo afectan tus emociones a tus vínculos, te invito a profundizar en cómo los Problemas de pareja: ¿Es solo convivencia o falta de coaching emocional? pueden estar nublando tu capacidad de decidir con justicia


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Jose Ignacio Méndez

José Ignacio Méndez

Coach Acreditado con trayectoria sólida desde 1993. Autor de 28 libros y 13 cursos online. Especialista en resultados reales, sin humo. Sesiones presenciales en Asturias y formación online.

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