Descubre qué NO es coaching. Desmontamos la burbuja del pseudocoaching para que dejes de confundir motivación barata con desarrollo profesional.
La gran burbuja del "pseudocoaching": Por qué no todo lo que te hace sentir bien es Coaching 🧐
Hoy en día, parece que si te levantas con el pie derecho, te tomas un café con leche de avena y decides que vas a ser un poco más productivo, ya estás haciendo Coaching. Nada más lejos de la realidad. Vivimos en una era donde la etiqueta de "Coach" se pega con la misma facilidad que un adhesivo de rebajas en un escaparate de la calle Corrida. Pero, cuidado, que no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que te alivia el alma un martes por la tarde puede catalogarse bajo esta disciplina profesional.
Quiero dejar algo claro antes de “levantar ampollas” (aunque sé que alguno ya está buscando el botiquín): en ningún momento digo que las técnicas de las que voy a hablar sean malas. Al contrario, muchas son maravillosas, útiles y necesarias. Pero, amigos, no son Coaching. Es como confundir el tocino con la velocidad, o un buen cachopo con una barrita de cereales; ambos alimentan, pero la experiencia y el resultado no tienen nada que ver.
“La duda es el principio de la sabiduría.” — Aristóteles.
El gran error de nuestra sociedad actual es creer que cualquier cosa que huela a autoconocimiento debe llevar el sello de Coaching. El autoconocimiento es un proceso vasto, casi infinito, que se puede abordar desde mil ángulos. Usar herramientas de Coaching facilitadas por un profesional acreditado es una de ellas, pero no la única. Usar herramientas variadas para mirar hacia dentro es fantástico, pero no convierte al facilitador en un Coach, ni al proceso en una metodología de acompañamiento profesional.
El catálogo de las confusiones: Lo que SÍ ayuda, pero NO es Coaching 🧩
Para poner un poco de orden en este caos de conceptos, vamos a desglosar esas actividades que a menudo se disfrazan de lo que no son. No se trata de desprestigiar, sino de llamar a las cosas por su nombre.
- Los libros de autoayuda: He escrito unos cuantos, así que sé de lo que hablo. Son herramientas brutales para obtener inspiración y sembrar la semilla del cambio. Sin embargo, un libro es un monólogo, no un proceso. Brindan consejos generales que, por definición, no pueden adaptarse a tu realidad específica. Son excelentes para temas comerciales o introspección básica, pero jamás sustituirán la dialéctica de una sesión real. Si buscas profundizar, puedes echar un vistazo a mis libros de desarrollo personal para ver la diferencia entre información y transformación.
- Los memes con frases bonitas: Esas imágenes de puestas de sol con tipografías cursivas que te dicen que "el universo conspira a tu favor". Son agradables, sí. Pero tienen la misma profundidad que un charco tras un orballu ligero. Son 5 segundos de motivación, un "chupito" de dopamina digital que se evapora en cuanto haces scroll. El Coaching requiere compromiso, no solo un "me gusta".
- Conferencias de motivación: Esos eventos donde sales con ganas de comerte el mundo y a las 48 horas no te acuerdas ni del nombre del ponente. Son discursos energéticos, lanzamientos de mensajes unidireccionales. El Coaching no lanza mensajes, lanza preguntas. Una charla no es Coaching; es entretenimiento inspirador (y un negocio legítimo), pero rara vez genera un cambio estructural.
- La meditación y el Mindfulness: Disciplinas esenciales para la paz interior. Pero mientras la meditación busca la quietud y el "ser", el Coaching se enfoca en el "hacer", en establecer metas y lograr resultados tangibles. Hacer Coaching mientras meditas es como intentar correr una maratón mientras duermes la siesta: sencillamente, son estados incompatibles.
- Yoga y actividades energéticas: El Tai Chi o el Qi Gong son sublimes para el equilibrio cuerpo-mente. Pero, por favor, no digamos que hacemos "Coaching a través del Yoga". El Yoga trabaja la unión física y espiritual; el Coaching trabaja la brecha entre dónde estás y dónde quieres estar a nivel de objetivos.
La línea roja: Terapia, Mentoring y otros "vecinos" 🛑
Es aquí donde el terreno se vuelve pantanoso y donde mi faceta de Editor Senior me obliga a ser tajante. La confusión en estos puntos no solo es un error conceptual, sino que puede rozar la irresponsabilidad profesional.
“No hay viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige.” — Séneca.
La Terapia y la Psicología son disciplinas de salud. Punto. Se enfocan en el tratamiento de patologías, traumas o desajustes emocionales profundos. El Coaching se centra en el desarrollo desde un estado de salud mental hacia la excelencia o la consecución de metas. Mezclarlos es peligroso. Hay psicólogos que usan herramientas de Coaching, y Coaches que, por desgracia, juegan a ser psicólogos. Yo llevo décadas respetando esta frontera y mi ecosistema digital refleja siempre ese respeto por el campo de trabajo ajeno.
En ninguna de estas cuatro figuras el profesional se mantiene en la no-directividad. En el Coaching puro, el profesional no enseña, no prescribe y no transfiere su experiencia personal como verdad absoluta. Si alguien te dice: "Yo te asesoro como Coach", mi consejo es que pongas pies en polvorosa. Es una contradicción técnica de manual.
Los peligros del intrusismo y la "venta de humo" 💨
No podemos obviar a los que han hecho del Coaching un refugio para la charlatanería. Si escuchas frases como "si quieres, puedes" o "yo te voy a solucionar la vida", huye como si hubieras visto a un acreedor en plenas fiestas de Begoña. Estas afirmaciones son la prueba fehaciente de una falta total de formación. El Coaching no es magia, es una disciplina profesional con una base teórica sólida.
Incluso en el ámbito de las pseudociencias, la cosa se pone creativa. Me han llegado a proponer sesiones con campos magnéticos o pulseras "especiales". Sinceramente, aún conservo el miedo que sentí en aquel momento. No niego que existan terapias alternativas, pero ponerle el apellido de "Coaching" es un insulto a la inteligencia y a la profesión.
¿Por qué defender la etiqueta de "Coach"? 🛡️
A pesar de la criba de los últimos años, donde muchos "disfrazados" desaparecieron tras el boom inicial, todavía queda mucho camino por recorrer. Me sigue dando cierto respeto este crecimiento de personas que no saben lo que realmente implica esta labor.
Para ser un Coach de verdad, hay que entender que nosotros no tenemos las respuestas, tenemos las mejores preguntas para que tú encuentres las tuyas. Es un proceso de espejo, no de guía espiritual. Por eso, cuando alguien me pregunta a qué me dedico, sigo diciendo con la cabeza bien alta y voz firme: “Soy Coach”. Y lo digo a mucha honra, sabiendo que detrás de esa palabra hay años de estudio, acreditaciones internacionales y, sobre todo, resultados medibles en las personas a las que acompaño en mis sesiones de coaching en Gijón y de forma online.
“Conócete a ti mismo.” — Sócrates. (Pero hazlo con las herramientas adecuadas, añado yo).
El tiempo pone a cada uno en su sitio. Las modas pasan, las pulseras magnéticas se oxidan y los memes se olvidan, pero el rigor profesional y la ética son los únicos que permanecen cuando la espuma de la novedad baja. No permitas que te vendan gato por liebre; el bienestar es importante, pero tu tiempo y tu proceso de crecimiento lo son aún más.
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Si quieres profundizar en cómo diferenciar un proceso profesional de uno que no lo es, te invito a leer sobre la importancia de la ética en el acompañamiento en este artículo de mi blog: ¿Qué es el Coaching realmente?


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