¿Sientes que tu vida es una rueda de hámster? Descubre por qué un coach real puede desbloquear tu mente y ayudarte a tomar el control definitivo.
La magia no existe, pero el método sí
Decir que un Coach en tu vida puede resultar "mágico" es, a primera vista, una afirmación categórica que a mí mismo me haría arquear una ceja. No saco conejos de una chistera ni vendo pócimas milagrosas. Sin embargo, después de tres décadas dedicadas a este oficio, viendo a personas tropezar exactamente con la misma piedra una y otra vez hasta que, de repente, algo hace clic, entiendo por qué desde fuera puede parecer magia.
Pero no nos engañemos: no hay varitas mágicas. Lo que hay es trabajo. Un trabajo profundo, a veces incómodo y maravillosamente revelador con las personas. Y recalco: trabajar con las personas. Esto implica remangarse, bajar al barro de tu día a día y empezar a desmantelar ese chiringuito de excusas que te has montado para justificar por qué no estás donde quieres estar.
¿Qué diablos es realmente el Coaching? (Menos teoría, más calle)
Si buscas en Google, encontrarás definiciones asépticas de manual. Te dirán que el Coaching es un tipo de aprendizaje que amplía tus posibilidades. Y es cierto, pero suena a folleto de sala de espera.
Bajémoslo a la calle. El Coaching es ese espejo puñetero que te pones delante cuando ya no puedes seguir engañándote a ti mismo. Es un sistema que te permite ver tu realidad cruda, entenderla sin paños calientes y, lo más importante, construir nuevas formas de ser y de hacer.
"Ningún viento es favorable para el barco que no sabe a qué puerto se dirige." — Séneca
Este sistema te va a acompañar en un proceso de cambio. Te ayudará a conseguir objetivos que, por ti mismo, se te están haciendo bola. Y aquí viene el golpe de realidad: un Coach no te va a aconsejar. Si quieres consejos, vete a tomar un café con tu cuñado. Un Coach será parte de tu proceso de crecimiento a través de la conversación, generando dudas precisas sobre tus certezas absolutas, aportando puntos de vista distintos y ayudando a construir procesos. Te haremos cuestionar hasta la última de tus excusas para que valores, con una exactitud quirúrgica, los caminos que tienes delante.
¿Necesito un Coach en mi vida o es solo una moda?
Esta es la pregunta del millón. Me la hacen constantemente, y los más atrevidos me la sueltan a quemarropa nada más cruzar la puerta o encender la webcam.
La decisión sobre el Sí o sobre el No... es exclusiva y absolutamente tuya. Nadie puede empujarte a cruzar una puerta que no quieres abrir.
Pero hagamos un chequeo rápido. Las personas que realmente necesitan (y aprovechan) un proceso de Coaching llevan años desempeñando un papel específico en su vida: el directivo infalible, la pareja perfecta, el padre o madre que todo lo puede, el amigo que siempre escucha pero nunca cuenta lo suyo. Es increíblemente común que, bajo esa fachada de control absoluto, se estén ahogando en un vaso de agua en su día a día.
No saben cómo afrontar ciertas situaciones para obtener los resultados que desean, y precisan de una ayuda externa y objetiva para alcanzar su propio grado de bienestar. Si te resuena algo de la siguiente lista, blanco y en botella:
El estancamiento laboral: Necesitas encontrar el trabajo adecuado o destacar en un aspecto en concreto, pero te sientes invisible o bloqueado.
El laberinto social: Buscas mejorar las relaciones interpersonales, conseguir pareja o, simplemente, dejar de atraer al mismo perfil tóxico una y otra vez.
El malabarista agotado: Intentas mantener un equilibrio imposible entre la familia, el trabajo y la vida personal, y sientes que siempre estás fallando en algo.
La montaña rusa emocional: Necesitas desarrollar inteligencia emocional, controlar pensamientos recurrentes o transformar situaciones de dolor en lecciones útiles, en lugar de cargas vitales.
El motor gripado: Quieres descubrir tu motivación real, lograr objetivos concretos relacionados con tu bienestar físico o imagen, o simplemente crecer como persona sin leerte cien libros de autoayuda que no aplicas.
El solucionador estancado: Buscas transformar problemas crónicos en soluciones prácticas y despejar dudas paralizantes ante un proceso de toma de decisiones.
Como digo siempre: "Buscar un punto de vista distinto para todo, aportará caminos distintos". Si te identificas con esto y consideras que dejar de darte cabezazos contra la pared te vendría bien... la respuesta es: SÍ, claro que necesitas un Coach en tu vida.
El Diagrama del Desbloqueo: Cómo funciona la mente en un proceso
Para entender visualmente qué ocurre cuando decides dar el paso y trabajar conmigo (o con cualquier buen profesional), fíjate en este esquema. Es el ciclo exacto de lo que ocurre cuando dejamos la teoría y pasamos a la acción:
[ EL BUCLE DEL ESTANCAMIENTO ] ---> (Hacer lo mismo esperando otro resultado)
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v
[ LA INTERVENCIÓN DEL COACH ] ---> (Preguntas incómodas / Espejo de realidad)
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v
[ RUPTURA DE PATRONES ] ---> (Identificación de miedos, creencias y excusas)
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v
[ TOMA DE CONSCIENCIA ] ---> (Asumir la responsabilidad sin victimismo)
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v
[ PLAN DE ACCIÓN ESTRATÉGICO ] ---> (Pasos medibles, reales y ejecutables)
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v
[ OBJETIVO ALCANZADO ] ---> (Autonomía, claridad y nuevas habilidades)
No hay atajos en este diagrama. Si te saltas la "Ruptura de patrones" y pasas directo a la acción, volverás a caer. Por eso la fuerza de voluntad por sí sola casi siempre fracasa.
El mito de "Yo puedo con todo solo"
Vivimos en una sociedad que glorifica el sobreesfuerzo silencioso. Creemos que pedir ayuda es un síntoma de debilidad, cuando en realidad, la terquedad de intentar arreglar un motor sin conocer sus piezas es la verdadera ignorancia.
"Conocer a los demás es sabiduría; conocerse a uno mismo es iluminación. Dominar a los demás requiere fuerza; dominarse a sí mismo requiere verdadero poder." — Lao Tsé
Puedes ser la persona más brillante en tu campo técnico, pero tu mente está diseñada para protegerte del dolor y del esfuerzo. Te creará puntos ciegos. Te convencerá de que "ahora no es el momento", o de que "las cosas son así y no se pueden cambiar". Un Coach entra ahí, con una linterna, y te ilumina ese punto ciego para que veas que el monstruo que te asusta es solo una sombra proyectada por un taburete.
¿Y cómo es el proceso en la vida real?
Para no extender este artículo hasta el infinito, te adelantaré que la operativa es tremendamente simple y directa: es un acuerdo entre dos adultos. El coach y el coachee (tú) se comprometen a trabajar durante un número de sesiones determinadas, para conseguir unos objetivos concretos, medibles y de una forma previamente acordada.
En la primera sesión —que en mi caso siempre es una toma de contacto sin coste— se ponen las cartas sobre la mesa. Se plantea qué quieres, qué te frena y se explica detalladamente el proceso. Todo sin compromiso alguno, para que decidas si este es el momento y la forma adecuada para ti.
Ojo, esto es una calle de doble sentido. El Coach también debe evaluar y decidir si está verdaderamente capacitado para ayudarte. Si detecto que tu situación requiere una intervención de psicología clínica, te lo diré de frente. Asumir roles que no nos corresponden es una irresponsabilidad y el fracaso está asegurado. Zapatero a tus zapatos.
30 años de calle y las botas manchadas de barro
El siguiente paso es que te decidas por un profesional que pueda aportarte la orientación que necesitas. ¿Cómo lo sabes? Hablando con él.
Una de las principales características de un buen Coach, más allá de los títulos que cuelguen en su pared, es haber tenido experiencias vitales. Haberse caído, haberse levantado, haber liderado, haber fracasado y haber aprendido. Esa calle, unida a las herramientas técnicas de trabajo, es lo que permite comprender casi al instante qué necesitas. Y creéme, eso se nota en los primeros cinco minutos de conversación.
Y ya que soy yo quien escribe esto, no voy a pecar de falsa modestia. Me llamo Jose Ignacio Méndez. Llevo más de 30 años dedicado a empresas y particulares, bajando al ruedo cada día, aplicando un sistema propio basado en resultados reales. Todo este ecosistema de trabajo y herramientas lo puedes encontrar en mi
Si estás cerca, nos podemos ver cara a cara en mis
El conocimiento está ahí, la experiencia la pongo yo y la decisión la tienes tú. Aprovéchate de estas herramientas, deja de perder el tiempo dando vueltas en la misma rotonda y permíteme cuestionar tus certezas. Porque recuerda siempre: ante cualquier problema, bloqueo o frustración que tengas ahora mismo en tu vida, siempre hay un punto de vista diferente.
Y suele ser el que no quieres ver.
Lectura recomendada: ¿Y si el problema eres tú?
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